Palabras de la escritora Alcira Doro Maddonni en la presentación de
"Raspachunda necesita una escoba"


"El vuelo de los pájaros y los gritos de los niños
son del mismo color"

(Huidobro)

Nada más adecuado que esta expresión con belleza, emoción, ternura escrita por un poeta, para comenzar a referirme a un libro que también es belleza, emoción, ternura y que además, fue escrito con la poesía de una poeta: María de la Fe Álvarez.
Primero se impone agradecer el honor y la confianza por elegirnos para presentar su obra. Siempre es importante dar a luz un libro, lo es más todavía cuando está dirigido a los niños con el amor y el empeño que pone María de la Fe en su vida, en su labor como escritora, y en sus estudios e investigaciones en el área de la Literatura Infantil. Transitamos juntas las calles de la mágica Ciudad de los Poetas, fundada por el querido Atilio Castelpoggi. Además acompañadas por Darcy Tortonese que hoy también está aquí, debutamos con Raspachunda en la Feria del Libro 2003.
¿Qué será mejor decir de María de la Fe?... que tiene una reconocida trayectoria en la poética que desborda siempre en la totalidad de su escritura... que su elección profesional es la Psicología Infantil... que la ternura y la paz surgentes de su persona son condiciones naturales que la ayudaron en todas las acciones de su vida personal, literaria y profesional.
Repasemos: una dosis de amor, otra de ternura, otra de emoción, si le agregamos dos dosis de trabajo, dos de empeño, dos de transpiración tendremos la fórmula justa del brebaje que preparó María de la Fe para crear este libro.
"El niño es el Padre del Hombre". Lo que adquiere en los primeros años de su vida es tanto como lo que adquirirá en el resto de su existencia. Con este concepto la lectura no va sólo desde el Jardín de Infantes, sino desde el nacimiento. "Los bebés necesitan libros", aprender a leer se asemeja mucho a aprender a hablar. Lo que nos debe interesar, cuando leen, son las imágenes que se forman en la mente infantil y después las exteriorizan reelaborándolas con su propia fantasía. Es donde son verdaderos artistas. Lo comprendemos quienes trabajamos con chicos. "Cada niño, todos los días muestra ser una clase especial de artista y el más pequeño es el más desinhibido, exuberante de los artistas. Ese es el artista que debemos alimentar". Elaine Moss lo dijo. Lo comparte María de la Fe, vaya si lo comparte. De ahí el valor especial de este libro que convirtió a los niños lectores en verdaderos creadores, con la imaginación lista para actuar, con la alegría de crear, de contemplar sus propias creaciones, algo así como si fueran reporteros gráficos que sacan instantáneas, fotos, de los sucesos contados por María de la Fe, de las andanzas de la Bruja y sus acompañantes.
En este libro se puede ver lo que está sucediendo, como transita la historia contada por un tipo de relato ágil, veloz, adecuado a los requerimientos actuales de los chicos, acostumbrados a las pantallas interactivas, precisamente este tipo de relato lo hace tanto o más interactivo que el solo hecho de apretar una tecla.
Se impone destacar los colores de esta obra. Están en las ilustraciones, en la tapa, pero aún más fuertes, más intensos, están en las páginas blancas con letras negras, gracias al lenguaje poético, a la precisión narrativa. Es que los gorros de colores, la salida de baño al tono, las zapatillas color caramelo, por ejemplo, son imágenes vivas de cada personaje compendian el valor de una escritura que revela los colores de las cosas.
Corresponde por fin, hablar de la protagonista, el centro, el motivo del libro: la Bruja Raspachunda. Pudo ser un personaje de terror, provocar en los chicos el temblor del miedo, pero les provoca sólo un estremecimiento porque, aparte de eso, los chicos parecen estar tranquilos con Raspachunda, quieren colaborar con ella, ayudarla a encontrar su escoba. Raspachunda no será la más buena del mundo, sin embargo es una bruja querible, tiene un "algo", un perfil derivado del enfoque que le dio su autora de acuerdo a las características psicológicas de los pequeños lectores. Podríamos citar otro caso literario parecido: en el poema dramático "Los Reyes" existe un Minotauro distinto al del mito clásico, un Minotauro recreado por la fantasía cortazariana, un ser cálido, un monstruo bueno. Acá, en nuestro libro, María de la Fe se introduce en el mundo de las brujas para recrear una bruja diferente, una Raspachunda que resulta ser una Señora Bruja amada por los chicos, una compañera de aventuras,
Otros personajes que circulan alrededor de Raspachunda son importantes en las historias, y al mismo tiempo tienen identidad propia. Nombraremos algunos de ellos, esperamos que no se ofendan los demás: las otras brujas Bizca Renga, Bruja Lunga, el Duende Trinquilín, Pájaro Pin convertido en Renajín, Lechuzonga, Mamá Rana, Gallo Tuerto y la bruja que es una Trotamundos. Nos enteramos de que esos personajes viven en un ambiente muy mecanizado, muy de aquí y ahora, con controles remotos, filmadoras, jugueras, televisores. Además caminan o corren por un túnel oscuro donde se encienden luces de colores y se oye música.
Ahora sólo nos queda ir a la plaza para ver si allí aterriza Malos-Pelos y así poder avisarle a Raspachunda que por fin llegó su escoba.

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